jueves, 26 de noviembre de 2009

La motivación de aprender


UNIVERSIDAD DE PADRES.
Madrid | Noviembre 2009 | Equipo UP



Motivacion de Aprender. Una de las quejas más frecuentes de los padres es: “Mi hij@ es un mal estudiante”, “A mi hij@” no le gusta estudiar”. Ser buen estudiante es algo que tranquiliza a los padres, porque piensan que si los estudios van bien, todo va bien. Esto no es del todo verdadero, porque la experiencia nos dice que muchos malos estudiantes acaban siendo personalidades triunfantes y excepcionales, pero, para evitar pecar de optimistas, en UP deseamos que a vuestros hijos les guste aprender. Nos parece que es uno de los grandes recursos que conviene fomentar, y nos esforzamos en investigar sobre este asunto, para poderos dar consejos útiles.


Os vamos a proponer un juego. Queremos someteros  a una prueba semejante a la que soportan nuestros hijos o alumnos. Puesto que comprendemos la palabra “aprender”, tenemos que saber lo que significa. ¿Nos lo podríais explicar? No somos unos sádicos al imponeros este esfuerzo. Lo que pasa es que en UP estamos convencidos de que pensar y aprender son experiencias maravillosas, que todos tenemos  que disfrutar. Ser padres o ser docentes supone estar dispuestos a aprender siempre. Nosotros, desde luego, estudiamos mucho, y eso nos hace sentirnos afortunados. Nos gustaría que os sintierais realmente universitarios: rejuvenecidos, animosos, y dispuestos a comeros el mundo. UP es una comunidad de aprendizaje.


Os daremos nuestra definición. Aprender es guardar en la memoria información o experiencias que van a determinar nuestra conducta futura. Aprendemos contínuamente sin darnos cuenta. También lo hacen los animales. La gran diferencia es que los seres humanos podemos decidir lo que queremos aprender, y la forma de lograrlo es  ESTUDIANDO. Lo que deseamos es que nuestros hijos no se conformen con el aprendizaje pasivo de la experiencia, sino que deseen aprender más, que sean curiosos, exploradores, investigadores. A partir de ahí, estudiarán sin darse cuenta de que lo están haciendo. Rousseau, un personaje que influyó mucho en la educación europea y cuyo perfil podéis encontrar en la Wikipedia, escribió: “Dad al niño el deseo de aprender y cualquier método será bueno”.


 Los niños son curiosos y debemos fomentar esa curiosidad. ¿Habéis visto con qué atención observan a las hormigas o con qué insistencia os preguntan? ¿Para qué iban a preguntar si no quisieran aprender? Los problemas surgen al llegar a la escuela, porque entonces deben aprender cosas que los adultos consideramos imprescindibles, pero que resultan aburridas para ellos. ¿Cómo resolver este problema? En primer lugar, preguntando a los que lo han sabido resolver, es decir, a los niños que estudian. ¿Por qué lo hacen?
  •  Porque les gusta, es decir, les encanta aprender.
  •  Porque quieren tener contentos a su maestro y a sus padres.
  • Porque se dan cuenta de que progresan y disfrutan con ello.
  •  Porque están acostumbrados a cumplir con su deber, y saben que estudiar es su obligación.
  •  Porque sus amigos estudian.
  • Porque han adquirido el hábito de hacerlo.
  • Porque temen el castigo.
  • Porque estudiar no les exige demasiado esfuerzo.
  • Porque tienen una vaga idea de la utilidad para el futuro.
  • Porque reciben algún tipo de reconocimiento cuando sacan buenas notas.

Este es un buen decálogo que puede ayudarnos a hacer que nuestro niñ@ estudie. Los padres pueden hacer mucho para conseguirlo. No hace muchos años, en EEUU se comprobó que los alumnos de padres orientales obtenían una puntuación mayor en los test de inteligencia que los nativos estadounidenses. Al investigar la razón, se descubrió que los padres de inmigrantes orientales estaban más pendientes de los estudios de sus hijos, y les exigían más que los padres americanos, y  eso influía no sólo en los resultados académicos, sino en los test de inteligencia.


 Sin embargo, tenemos que admitir que la escuela tiene un papel también decisivo en el fomento de la motivación de estudiar. Una vez más se constata que es necesario que familias y escuela trabajen juntos. Pero en la UP nos ocupamos fundamentalmente de vosotros, los padres, y por eso, como podéis comprobar, proporcionamos muchos consejos, adecuados a cada edad,  para fomentar en vuestros hijos este gran recurso: el deseo de aprender. Para lograrlo, también intentamos que vosotros experimentéis esa misma motivación. Os sentiréis vivos, realizados, capaces. Ya sabéis lo que pensamos: educar a un hijo es una estupenda oportunidad para desarrollaros vosotros.

lunes, 23 de noviembre de 2009

La equitación


¿Qué es?
Todos sabemos que la equitación es, dicho de manera rápida, "montar a caballo". Lo que no sabe mucha gente es que hay un montón de disciplinas que se pueden practicar dentro de este deporte. Vamos a hacer un repaso rapidito a cada una de ellas:
  • Salto: Es la disciplina más extendida. Consiste en que el jinete y el caballo deben recorrer un circuito de obstáculos de salto. Si el caballo se niega a saltar, o derriba algún palo, se van acumulando penalizaciones.
  • Carreras: También muy popular. Constan de un circuito (a veces con saltos, otras sin) que jinete y caballo deben recorrer en el menor tiempo posible al mismo tiempo que el resto de jinete. Las carreras de caballos miden la resistencia y la velocidad del animal.
  • Doma: La hay de dos tipos, clásica y vaquera. Aunque la técnica sea diferente de una a otra, el objetivo es el mismo. El caballo tiene que hacer una serie de movimientos (como caminar hacia atrás, dar media vuelta apoyando solamente las patas, andar de lado...) guiado por el propio jinete.
  • Volteo: Es una de las disciplinas más espectaculares. Una persona se queda de pie en medio de la pista, con el caballo atado a una cuerda. El caballo gira alrededor de ella y los volteadores deben subir y bajar del caballo en marcha, ponerse de pie y hacer diversas acrobacias.
  • Raid: Consiste en una larga carrera campo a través.
  • Enganches: El caballo hace una serie de ejercicios atado a un coche de caballos.
  • Acoso y derribo: Se trabaja con reses bravas. No es demasiado popular como competición, pues se necesita mucho espacio para galopar lo necesario.
 
Beneficios
Aparte de los beneficios que tienen todos los deportes en común, la hípica puede ser especialmente beneficiosa para los enanos que sean un poco retraídos, les cueste concentrarse, sean un poco torpes o tengan poca autoestima.
A nivel psicológico, la hípica puede ayudar a niños con problemas de autoestima. El ver cómo se desarrolla su complicidad con el caballo y notar cómo poco a poco él puede controlar y lograr hacer cosas con un animal tan grande es una gran hazaña para un niño.
Para los niños con falta de concentración, la hípica les obligará a centrarse en algo, a vigilar su postura y sus movimientos, y a estar atento a lo que tiene que hacer. También ayuda a desarrollar la responsabilidad, porque cuidar de un animal tan grande y con tantas necesidades requiere un esfuerzo que el niño tendrá que hacer.
Para los niños algo torpes o con problemas de movimiento, la equitación ayuda a mantener una postura, y enseña a usar diferentes partes del cuerpo por separado: la cabeza, las piernas, el torso, los brazos, las manos...
Equipación
Por lo general, en los clubes donde imparten clases de hípica suelen tener la equipación básica para los principiantes, así que mejor esperad a comprarla después de ver si os la pueden dejar, no sea que al enano no le guste la hípica y os hayáis gastado un dinero inútil.
 
La equipación básica para el jinete es:
  • Unas botas de hípica: Las de cuero son muy bonitas, pero mucho más caras. Las de plástico da igual que se manchen o que se mojen, son todoterreno.
  • Pantalones de montar: son elásticos y ajustados hasta el tobillo. Para las competiciones es necesario uno blanco, pero para el día a día, mejor uno oscuro al que no se le noten las manchas.
  • Casco: Lo más importante. Tiene que ser duro y tener un engancha para la barbilla, para que no se caiga ni se mueva.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Las agresiones de hijos a padres se doblan en dos años y el 40% son de chicas


Las agresiones de hijos a padres se doblan en dos años y el 40% son de chicas  (Imagen: ARCHIVO)
  • Este tipo de delito es uno de lo que más está creciendo en nuestro país.
  • La madre es, de la pareja, la que con más frecuencia sufre agresiones.
  • Crece al doble el número de chicas que pegan a padres, hasta un 40%.
AGENCIAS. 21.11.2009 - 18.41 h
 
El número de agresiones de hijos menores a sus padres e incluso abuelos se han doblado en los dos últimos años -de 2.000 denuncias se ha pasado a 4.000-, de las cuales más del 40% corresponden a chicas, ha explicado en una entrevista la Fiscal de Sala Coordinadora de Menores, Consuelo Madrigal.

Este tipo de violencia es uno de los que más preocupa a Consuelo Madrigal, que tomó posesión de su cargo en 2008, pues es uno de los delitos que más está creciendo y, actualmente, está preparando una circular dirigida a los fiscales de toda España sobre este asunto.
Los delitos de violencia doméstica cometidos por menores en 2007 sumaron casi 2.000 y en el 2008 fueron 4.000El aún borrador se centra en el análisis de los recursos que prevé la ley del Menor, en aclarar ciertos puntos en la labor del fiscal y en extremar la sensibilidad cuando se recibe la denuncia, "momento en el que los padres, abuelos u otros familiares están cargados de emociones, se sienten sobrepasados e impotentes y los chicos tienen un discurso poco racional".

Según sus datos, los delitos de violencia doméstica cometidos por menores en 2007 sumaron casi 2.000 y en el 2008 fueron 4.000, aunque "probablemente" la cifra sea aún mayor porque muchos casos no salen a la luz ni llegan al juzgado.

Llama la atención, según la Fiscal de Sala, que hace pocos años el 80% de los agresores eran varones y el 80 por ciento de las víctimas madres, y ahora la madre continúa siendo la principal agredida, pero la proporción de hijas violentas supera el 40%.
Sin perfil sociológico claro

Aunque no hay un perfil sociológico o psicológico de los menores que cometen estos delitos, sí se detecta una mayor proporción del fenómeno entre las familias monoparentales y aquellas en las que pese a haber un padre su figura está muy ausente, según Madrigal.
El mayor número de delitos que cometen los jóvenes son las lesiones que se producen entre ellos en peleasLa medida más frecuente y eficaz que adoptan los tribunales en estos casos es ordenar la convivencia del menor en un grupo familiar educativo, porque implica proteger a la familia amenazada, alivia la tensión y el menor recibe tratamiento psicológico y terapéutico. En la mayoría de los casos, el proceso acaba con éxito.

Por otro lado, Consuelo Madrigal ha llamado la atención respecto a que los problemas de autoridad, indisciplina y déficit educativo están siempre detrás de los jóvenes que se confrontan con la ley: "la mayoría proceden de un fracaso de la escuela y/o de la familia".

En este sentido, la fiscal no ha estimado irrelevante el cuidado de las formas y el lenguaje, mostrándose a favor, por ejemplo, del uso del usted en los centros docentes; no sólo cuando el niño se dirija al maestro sino también hacia la cocinera del comedor, el conductor de la ruta, etcétera, porque "todos ellos le están ayudando en su proceso de formación". El mayor número de delitos que cometen los jóvenes son las lesiones que se producen entre ellos en peleas, sobre todo en lugares de ocio, seguidos de robos con violencia y hurtos.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

TECNICAS DE APRENDIZAJE



 Los padres y madres podemos ayudar a nuestros hijos animándolos a que estudien con método utilizando en orden estas técnicas de estudio. Verán en breve los buenos resultados.


Subrayado
 
El objetivo del subrayado es destacar las ideas esenciales de un texto. Para ello, debes realizarlo durante la segunda lectura del texto, marcando las palabras más importantes. Debes resaltar los verbos, adjetivos, nombres y fechas; y evitar remarcar frases largas, artículos, conjunciones o preposiciones.
Al tiempo que subrayas las ideas principales, puedes escribir notas en los márgenes, para luego consultarlas. Eso te ayudará a comprender mejor el contenido y ampliar conocimientos.
Recuerda que el objetivo del subrayado es resaltar lo más importante; si una sola palabra expresa toda una idea bastará con subrayar sólo esa palabra.
Te ayudará a...
Fijar nuestra atención en lo importante.
Elaborar fácilmente resúmenes, fichas y cuadros sinópticos.
Estudiar con más facilidad.
Repasar en menos tiempo.

Te recomendamos...
Subraya los títulos y subtítulos, después las ideas principales.
Subraya sólo aquello que entiendas. No empieces a subrayar hasta que estés seguro de haber comprendido el texto en su totalidad.
Inventa tu propio código de subrayado. Las líneas de colores te ayudarán mucho, así como las flechas o los símbolos en los márgenes del texto.

Resumen

El resumen es una de las actividades más importantes y claves dentro del estudio. Se utiliza para sintetizar el contenido de un texto y te facilitará la compresión y el estudio del tema.
Otra técnica muy importante, el subrayado, es fundamental para realizar un buen resumen. Después de subrayar las ideas principales del texto y de conocer lo quiere decir, es momento de tomar una actitud crítica, comprender, asimilar y relacionar las ideas nuevas con nuestros conocimientos anteriores.
Te ayudará a...

Extraer de un texto todo aquello que te interesa saber y desees aprender. Además, en el resumen podrás expresar con tus palabras el sentido del contenido sin dejar de ser fiel al texto original.
Te recomendamos...

Para hacer un buen resumen depende mucho de la comprensión del texto y de las veces que se haya leído. Lee el texto al menos, tres veces: una rápida, otra lenta con subrayado y la última, más pausada con memorización y análisis.
Para dominar esta técnica puedes realizar actividades como:
  • Análisis y comentario escrito de textos
  • Resúmenes de los mismos, a partir de lo subrayado
  • Lecturas detenidas de estos
Esquema
 
El esquema es una forma de analizar, mentalizar y organizar los contenidos de un texto. Se trata de expresar gráficamente y debidamente jerarquizadas las diferentes ideas del contenido para que sea comprensible de un solo vistazo.
Después de realizar el subrayado y el resumen del texto, el esquema estará constituido por una serie de palabras significativas que te permitirá reconocer la esencia del texto completo.
Al realizar el esquema, es conveniente que expreses las ideas principales a la izquierda y a la derecha las secundarias. Del mismo modo, es conveniente que utilices las mayúsculas para señalar los apartados fundamentales y las minúsculas para los elementos de importancia que hay en ellos.
Hay dos tipos de esquemas:
De llaves o cuadro sinóptico: Útil cuando existen muchas subdivisiones

Ramificado o Diagrama: Facilita ver las relaciones entre diferentes conceptos de forma muy gráfica
Te ayudará a...
Ordenar y organizar conceptos y resaltar la información importante.

Además, un buen esquema te permitirá memorizar de forma visual las ideas principales del contenido que estés estudiando.
Te recomendamos...

Cuando tengas montado el esquema, haz una lectura pausada del resultado junto con el subrayado del texto completo. Es importante comprobar si entiendes todo y si hay conceptos repetidos para eliminarlos del esquema.

 Repetición

La repetición mental activa es fundamental para consolidar determinados conocimientos en la memoria. Si una vez realizado el estudio activo no te ocupas de su consolidación en tu memoria, prácticamente no será útil.
Realizar esta técnica es sencillo. Utilizando el esquema como guía, puedes repetir, preferentemente en voz alta, el contenido íntegro del texto, consultando lo que no recuerdes bien.
Te ayudará a...
Retener datos muy concretos como fechas, nombres cantidades.
Te recomendamos...
Realizar repeticiones, pero no olvides que debes comprender lo que repites.
Puedes repetir esta operación cuantas veces creas necesario hasta que sientas las ideas bien consolidadas.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Componentes de la inteligencia emocional

Para lograr que nuestras emociones jueguen a favor de nosotros y que guíen nuestro comportamiento con el fin de alcanzar mejores resultados, es que se desarrolló el concepto de inteligencia emocional, el cual comprende y se desarrolla en cinco áreas fundamentales de habilidades:

1. Conocer las propias emociones. La conciencia de uno mismo.  El reconocer un sentimiento mientras ocurre, es la clave de la inteligencia emocional. Una mayor certidumbre con respecto a nuestras emociones es una buena guía para las elecciones vitales, la falta de esta habilidad nos deja a merced de nuestras emociones. En el proceso de autoconocimiento o autoexploración, es importante tener en cuenta:

• Que es la valoración y no el comportamiento del otro lo que causa nuestra reacción.
• Ser muy conscientes de que nuestra valoración es sólo nuestra.
• Aceptar que las valoraciones están sujetas a cambio.

2. Manejar las emociones. Se basa en la capacidad anterior. Las personas que saben serenarse y librarse de la ansiedad, irritación o melancolías excesivas, se recuperan con mayor rapidez de los reveses de la vida, a diferencia de aquellas que poseen un menor control y que, por ende, caen constantemente en estados de inseguridad. Cuando deseamos orientar nuestro esfuerzo en la solución de un problema que se nos plantea, necesitamos tomar el mando de nuestros pensamientos y emociones, por ello resulta relevante considerar:

• El problema real no es quién está involucrado. El problema real es cómo respondemos.
• El problema real no es que nos moleste el problema. El problema real es cómo me siento.
• El problema real no es cómo ha ocurrido. El problema real es cuándo lo tratamos de resolver.
• Manejar o controlar nuestras emociones no significa ahogarlas o reprimirlas.

3. Automotivación. Las personas que saben controlar la impulsividad y esperar para obtener su
recompensa, cumplen con sus objetivos y están conformes con sus logros. Dirigir las emociones para conseguir un objetivo permite mantener los esfuerzos, actuar en forma más creativa y desarrollar, por consiguiente, una mayor productividad y eficacia. El uso productivo de nuestra emoción puede responder a la siguiente cadencia:

• Sintonía de pensamientos e interpretaciones.
• Uso de frases motivadoras y diálogos internos constructivos.
• Sentido del humor.
• Relajación.
• Actividad física.
• Uso de técnicas de resolución de problemas.
• Apoyo en nuestro equipo de personas-soporte.
• Reapreciación de metas y establecimiento de otras nuevas.

4. Empatía. La capacidad para reconocer las emociones de los demás, saber qué quieren y qué necesitan, es la habilidad fundamental para establecer relaciones sociales y vínculos personales. Dentro de este marco de relaciones interpersonales, algunos indicadores que deben considerarse son:

• Autoapertura:  es no hablar desde lo absoluto, sino desde la interpretación que nosotros damos a nuestros datos, siendo sensibles a los sentimientos del otro y cuidando mucho el lenguaje corporal.
• Asertividad:  en Gestión de la Inteligencia Emocional, a la asertividad le damos una acepción especial, basada en la habilidad de mantener nuestros derechos, opiniones, creencias y deseos, respetando al mismo tiempo las del otro, lo que contrasta con la agresividad, que no las tiene en cuenta, o la pasividad, que ignora las propias.
• Escucha activa:  en la escucha activa hemos de poner énfasis en desactivar nuestros filtros de recepción, sintetizar las declaraciones del otro, usar frases de dinamización, dar noticia de que somos conscientes de los sentimientos del otro y usar apropiadamente las pistas no verbales de quien se nos da.

5. Manejar las relaciones. Esto significa saber actuar de acuerdo con las emociones de los demás y de producir sentimientos en los demás: determinar la capacidad de liderazgo, de popularidad, de eficiencia en las relaciones interpersonales. Para ello resulta útil considerar lo siguiente:

• Separar las personas de los temas.
• Enfocar en intereses y no en posiciones.
• Establecer metas precisas de la negociación.
• Trabajar juntos para crear opciones que favorezcan a ambas partes.

Fuentes:
-La inteligencia Emocional. Daniel Goleman (1995).
-Manejo Clínico de los Afectos en la Terapia Gestáltica.Ana María Noé E.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Casi dos millones de españoles son alcohólicos, en su mayor parte jóvenes

Casi dos millones de españoles son alcohólicos, en su mayor parte jóvenes  (Imagen: ARCHIVO)
  • Su perfil es nuevo: jóvenes con policonsumos y problemas de conducta.
  • Los expertos piden una ley para combatir el consumo entre menores.
  • Un 8% de los españoles, más de 3,68 millones, abusa del alcohol.
20MINUTOS.ES / AGENCIAS. 13.11.2009 - 22.22 h
 
Más de 3,68 millones de españoles (un 8% de la población) abusa del alcohol y casi dos millones (4%) son o están en riesgo de ser adictos a la bebida y necesitan tratamiento.
El componente psicológico de la dependencia es mucho más fuerte que el componente físico de años atrás Son datos de la Federación de Alcohólicos Rehabilitados de España (FARE), responsable de una guía de buenas prácticas en colaboración con el Plan Nacional sobre Drogas. El doctor Francisco Pascual, asesor de la FARE,  ha explicado que se habla de abuso cuando el paciente bebe a diario el equivalente a medio litro de vino y de dependencia cuando lo que se consume al día es la cantidad equiparable a una botella de vino de tres cuartos.
Aunque se manejan cifras estimadas de afectados por el alcohol en España -que no cuantifican aspectos importantes como el consumo compulsivo de alcohol entre jóvenes- los registros informatizados que se están creando en las comunidades autónomas darán "datos más concretos de la situación dentro de dos años", apuntó el experto.
No obstante, según el doctor Pascual, la observación que realizan los profesionales que atienden a estos pacientes en clínicas y centros de rehabilitación ha demostrado que, en los últimos años, ha habido un cambio de perfil de estos dependientes, "que antes eran personas de 40 ó 50 años y ahora son jóvenes de unos 20 años de edad, que además de consumir alcohol toma cocaína y cannabis".

"Retomar" la ley contra el alcohol en menores
En los nuevos alcohólicos "el componente psicológico de la dependencia es mucho más fuerte que el componente físico, que se veía años atrás, con los síndromes de abstinencia o los 'delirium tremens'". "Ahora lo que vemos son muchas carencias a nivel conductual, como irritabilidad o carencia de valores", indicó.
Ante esta situación, el especialista considera que una ley para combatir el consumo de alcohol entre los menores, como la que intentó sacar adelante como ministra de Sanidad Elena Salgado, es "una asignatura pendiente de esta sociedad" que "se debería retomar".

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Padres permisivos: ¿dónde está el límite?

Los psicólogos aconsejan que los padres eduquen a sus hijos e hijas con autoridad, pero marcando unos límites razonables


El 40% de los padres asegura sentirse desbordado por los problemas de sus hijos e hijas. Les resulta difícil educarles y, en algunos casos, el miedo a repetir el modelo autoritario en el que fueron criados deriva en un exceso de permisividad. Como consecuencia, durante la adolescencia son frecuentes los problemas de disciplina, pero no es fácil comenzar a imponer reglas a esta edad tan difícil. Los niños deben tener unos límites o pautas que les marquen el camino que deben seguir, sin ahogarles en un mundo de imposiciones, tal como aseguran los psicólogos y educadores. Para ello, los padres y madres deben establecer estas normas de manera razonada, adaptarlas a cada edad y ser firmes en sus decisiones. Si no se tiene un proyecto claro, es más fácil claudicar.

  • Autor: Por AZUCENA GARCÍA
  • CONSUMER-EROSKI  29 de agosto de 2007

Autoritarismo versus permisividad




- Imagen: RolandTanglao -

El 15% de los padres y madres no están satisfechos con la educación de sus hijos: creen que estos se muestran "pocas veces o nunca" tal como quisieron educarles. Ésta es una de las conclusiones del informe 'Comunicación y conflictos entre hijos y padres', editado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) en 2003, que ya entonces plasmaba la dificultad de algunos progenitores para entender y educar a sus hijos, especialmente cuando son adolescentes. Según el estudio, los padres se sitúan entre lo ideal -el 97% cree bastante o muy importante mantener unas buenas relaciones familiares- y lo real -casi un 40% dice sentirse desbordado por los problemas con sus hijos a veces o con frecuencia y un 16%, con frecuencia o siempre-. La profesora Àngels Geis, de la Facultad de Psicología de la Universidad Ramón Llull, en Barcelona, considera que "no está bien generalizar", aunque reconoce un "cambio de prioridades en algunos padres, que ponen su tiempo por delante del tiempo que dedican a los hijos". "Hay muchas familias que se preocupan mucho por la educación de sus hijos y que lo están haciendo muy bien, pero otras trabajan tantas horas fuera de casa que, cuando están en ella, suelen encontrarse muy cansadas y no tienen humor para educar a sus hijos", explica.
En este segundo grupo, Geis incluye a los padres que han dejado de educar o lo hacen de una manera menos constante. Son familias que no siguen el compás de los hijos, "sino que obligan a estos a ir detrás de la familia como puedan", y que delegan en cuidadores, abuelos u otros referentes la responsabilidad de educar. "El resultado de esta práctica son niños y niñas con muchos referentes a lo largo de su vida, cada uno de ellos con unas pautas diferentes a la hora de imponer sus límites, lo que les lleva a hacerse un lío y acabar haciendo lo que les da la gana", afirma la profesora. Respecto a la posible autoridad o permisividad de uno y otro modelo, precisa que las familias "saben más o menos que la autoridad injustificada no tiene sentido", aunque lamenta que "en algunos casos se haya pasado al otro extremo, a decir que los niños tienen libertad y saben decidir, y a no ponerles límites, porque cuando no hay límites es cuando la relación va mal". "Se distinguen tres reacciones: los padres que se salen del modelo de autoridad y dejan a los niños que hagan lo que les dé la gana, los que saben que hay que marcar límites pero no saben cómo y los que quieren marcar límites, pero acaban reproduciendo los patrones antiguos, por lo que están insatisfechos", aclara.
No hay reglas fijas para todas las familias, cada una es diferente, pero la clave está en encontrar el punto intermedio entre autoritarismo -diferente de autoridad- y permisividad.

No hay reglas fijas para todas las familias, cada una es diferente, pero la clave está en encontrar el punto intermedio entre autoritarismo -diferente de autoridad- y permisividad
Hay que tener claro que no se puede tratar a un niño como un adulto pequeño, pero que tampoco se le demuestra más amor cuando se le conceden todos los caprichos. En este sentido, Amparo Novo, miembro de la Federación Española de Sociología y profesora de la Universidad de Oviedo, asegura que "la autoridad no se expresa a través de la imposición" y defiende la "negociación" basada en la comprensión mutua de valores, actitudes y modelos de comportamiento". "La familia es susceptible de transmitir modelos de comportamiento que vayan desde un exceso de permisividad a un exceso de autoridad, aunque ambos extremos no son para nada deseables en la formación de identidad de los niños. Por ello, ha de evitarse tanto una conformidad excesiva, como priorizar una relación basada en conductas excesivamente punitivas", aconseja. Cuando los padres ceden continuamente ante los hijos, estos no suelen interiorizar el significado de frustración y desconocen cómo enfrentarse a los problemas. Por el contrario, cuando se imponen demasiadas reglas, se corre el riesgo de que los hijos crezcan inseguros y con una personalidad dependiente.

Establecer un marco de referencia

La comunicación en la familia es el pilar básico para el desarrollo del menor (configuración de su personalidad y modos de relacionarse con los propios miembros de la familia y con los amigos de la calle). Los padres deben escuchar a los hijos y los hijos a los padres. Pero es importante que estos últimos no olviden que, ante todo, ellos son adultos y "los niños necesitan que el adulto haga de adulto, porque como amigos ya tienen a los compañeros de clase, de fútbol o de cualquier otra actividad", señala Àngels Geis. "Entre padres e hijos debe haber confianza -añade-, pero los padres tienen que hacer de padres, aunque hay gente que no lo vea así". Los adultos constituyen el marco de referencia de los pequeños y, por ello, deben tener un proyecto educativo que establezca las normas. "Puede ser un proyecto de salud, de felicidad, de convivencia... Pero un proyecto claro, porque cuando no se tiene se claudica antes", especifica la profesora, quien considera que aquellos padres que se ríen ante la primera pataleta del hijo, tendrán más difícil corregir ese comportamiento cuando éste sea mayor. "Los límites que no se han impuesto al niño de pequeño son difíciles de imponer cuando es mayor", advierte.
Por su parte, Amparo Novo detalla cómo las personas seleccionan y jerarquizan valores e ideales, estéticas y modas, formas de convivencia y de vida entre los diferentes marcos a los que se enfrentan, desde la dependencia infantil hasta la autonomía personal.
"Las personas seleccionan y jerarquizan valores e ideales, estéticas y modas, formas de convivencia y de vida entre los diferentes marcos a los que se enfrentan"
Estos marcos contribuyen a modelar la conducta, sensibilidad y pensamiento de una persona, por lo que los progenitores deben ser conscientes de que sus hijos e hijas absorberán lo que proyecten sobre ellos. En este sentido, Àngels Geis diferencia dos tipos de niños: "los que tienen un marco de referencia tan cerrado que no pueden hacer nada y, cuando son mayores, o se rebelan o son retraídos, y los que no tienen un marco claro de referencia, sino límites flexibles, los mismos que si en un momento dado tienen que mostrarse violentos para llamar su atención no dudarán en hacerlo". "No está claro que se pueda identificar como consecuencia de la permisividad de los padres la conducta violenta de los hijos -contradice Novo-. Resulta exagerado emplear el término 'violencia' para calificar una conducta de desobediencia. Si se habla de niños agresivos, es probable que estos procedan de familias en las que los propios padres tienden a comportarse de forma desequilibrada y antisocial".
Para enseñar a los hijos el camino más adecuado, los padres deben ser conscientes primero del que siguen ellos mismos. Si discuten delante del niño sobre el modo de educarle o se contradicen a la hora de dar una orden, habrá más posibilidades de que el pequeño se confunda y siga su propia trayectoria. Los padres deben estar convencidos de lo que exigen y no cambiar de idea ya que, aunque pueda parecer lo contrario, los niños que tienen unas normas se sienten seguros porque saben por dónde deben ir. Por ello, ante cualquier duda, se puede pedir ayuda externa de profesionales. "Los padres encuentran muchos recursos en la escuela, aunque a veces ocurre que, cuando se acercan a ella, en lugar de informarles de los logros que consiguen los pequeños, sólo destacan lo malo. Etiquetan y catalogan tanto a los hijos como a los padres, y estos no quieren ir para que alguien les diga sólo lo mal que lo hacen", sentencia Àngels Geis.

Aprender a poner límites

En general, se considera que los padres que no ponen límites actúan de esta manera por miedo a que sus hijos les rechacen, porque no quieren repetir viejos patrones de autoritarismo en los que fueron criados o, simplemente, porque no saben poner normas o es más fácil decir que 'sí' para evitar conflictos. En el libro 'Jóvenes y valores, la clave para la sociedad del futuro', el catedrático de Sociología de la Universidad de Deusto, Javier Elzo, determina que "bajo el término de tolerancia, a menudo no hay otra cosa que permisividad, cuando no dejación de responsabilidades" y defiende el trabajo de los padres que deseen educar a sus hijos en algo más que la mera convivencia pacífica. Los conflictos entre padres e hijos deben aceptarse y afrontarse, ya que, precisa Àngels Geis, "el niño sabe que siempre tiene la confianza de los padres y que, aunque le riñan, le quieren y él les quiere a su vez porque son sus referentes". En esta línea, ofrece una serie de consejos para que los padres aprendan a poner límites a los hijos, teniendo en cuenta que "a cada edad se deben aplicar unas técnicas diferentes":
  • Aprender a negociar. Hay que hay que hacer un esfuerzo por negociar con los hijos, a pesar de que éstos sean buenos "negociadores". Para ello, el marco de referencia debe ser suficientemente amplio y debe aumentar conforme va creciendo el niño, "como cuando pide comer más patatas que judías y se le hace caso, pero come las dos cosas, nunca sólo una de ellas".
  • Los adultos deben conocer sus propios límites. Si los padres no tienen límites tampoco sabrán ponerlos. No se puede pedir a un niño que utilice el teléfono móvil sólo en momentos de urgencia, si ve que los padres no tienen límite en su uso y lo mantienen permanentemente encendido.
  • Saber decir 'no'. El estilo comunicativo de los padres debe estar acorde con sus palabras, es decir, el lenguaje verbal y el lenguaje no verbal no deben contradecirse.
  • Ser coherentes. Cuando se niega algo, se tiene que explicar por qué se ha tomado esa decisión, escuchar las argumentaciones de los hijos y actuar de la misma manera que se pide a estos que actúen.
  • Escuchar y mirar al niño. Cuando lloran, patalean o gritan, es posible que los niños estén intentando decir algo a los padres. Por ello, hay que aprender a escucharles y mirarles a los ojos.
  • Mantener las decisiones. Es importante mantener la coherencia con lo que se hace y se piensa porque de lo contrario se perderá la credibilidad ante los hijos.
  • Resaltar lo que se hace bien. El niño debe saber lo que hace mal, pero no se le puede "machacar" con estas actuaciones, también tiene derecho a saber que hay cosas que hace bien.
  • Poner límites que tengan valor. "Si hay que decir al niño que no rompa un vaso, no se debe utilizar el chantaje emocional y decirle que mamá se va a poner triste si lo hace, sino que hay que decirle la verdad, que está mal romper un vaso", subraya la profesora, para quien "el tiempo que se invierta ahora, tendrá muy buenas consecuencias".
En definitiva, poner límites no significa que haya que ser estrictos, sino evitar que los niños y niñas estén consentidos y sean poco "resistentes a la frustración" o "malos perdedores". "El mejor antídoto es decir a los hijos que les queremos y hacer que se sientan queridos y amados, pero sabiendo que lo que hacen no siempre está bien. Pensar que esto ya lo aprenderá en el colegio es una equivocación, porque la escuela cada año tiene unos profesores diferentes y sólo ocupa un 25% del tiempo del niño", señala Àngels Geis.